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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

www.surda.se

 

 

03-08-2018

 

DE TODAS PARTES VIENEN… (UPM2 NO)

 

 

SURda

Notas

Opinión

Marcelo Marchese

 

 

Un variado conjunto de ciudadanos, se ha unido para impedir que se instale una tercera planta de celulosa con consecuencias variadamente nefastas para nuestro país.

Usan como plataforma la página de facebook UPM2 NO y amén de artículos, videos y charlas que están dando por toda la República, impulsan una Petición para que el Poder Ejecutivo desista de un contrato que nos obliga a invertir millones de dólares, pero que no obliga a nada a la trasnacional. El sábado 20 de julio, el movimiento  Un Sólo Uruguay  decidió unirse a esta iniciativa que presentará sus primeras peticiones el 24 de agosto, en una jornada que llaman VÍSPERA DE LA INDEPENDENCIA.

Cierta fotografía es un símbolo elocuente de la amplitud de alianzas de este movimiento. El autoconvocado Federico Cantera Nebel se dirige a la Asamblea de Delegados Nacionales de  Un Solo Uruguay  con el micrófono en la mano izquierda y, como si recalcara sus palabras, con la mano derecha se apoya en los fajos de peticiones que curiosamente y al costo, brindó la imprenta Aragonés de la Federación Anarquista Uruguaya en tiempo récord, para que un policía retirado oriundo de Pueblo Centenario, pudiera hacerlas llegar a Federico.

¿Por qué motivo personas tan diferentes se unen con un mismo propósito?

La primera razón es un elemental instinto político que anida en los ciudadanos y que hace que olviden diferencias en ciertos terrenos, en aras de coincidencias en otros terrenos más importantes. Esta sabiduría política es vital para llevar a cabo cualquier tarea colectiva y es vital para la vida de cualquier República. La tarea de armarse para impedir la nueva planta además, permite que se rompan una serie de prejuicios que a la postre generan impotencia e impiden ver todo lo que destruye este deliberado plan de abrir las puertas a las trasnacionales.

La segunda razón no depende de la sabiduría ciudadana, es más bien un dato de la realidad: es tan amplia la gama de daños que genera esta nueva planta y es tan poco lo que nos brinda, que la propia UPM y sus aliados, el gobierno y la oposición, generan un movimiento de fuerza insospechada.

El domingo pasado, el diario  El País  publicó una encuesta según la cual, un 57 % de los uruguayos desaprueba la inequidad tributaria que significan las cuantiosas exoneraciones brindadas a UPM e incluso, la desaprueban a pesar de los eventuales beneficios que otorgaría esta planta a nuestra economía. Cuando se repregunta, advirtiendo que sin esas exoneraciones la empresa acaso no vendría, este porcentaje se reduce, pero el dato que nos interesa analizar es que la mayoría de los uruguayos desaprueba esta inequidad, habida cuenta que esos uruguayos deben pagar cuantiosos impuestos puntualmente. La gente se altera al ver que deberemos tender costosas vías de ferrocarril y que se usarán nuestras carreteras y nuestra agua a cambio de casi nada, y se alteraría mucho más si supiera que necesitaremos 38 años para amortiguar el costo de la vías y si supiera que las plausibles ganancias de UPM 2, alcanzarían la friolera de 800 millones de dólares al año.

La gente se altera, además, por pagar impuestos que luego tienen un destino desconocido, o peor todavía, un destino demasiado conocido. Dineros gastados en regasificadoras y puertos que no se llevaron a cabo y otros negocios ruinosos, cuando no han sido dineros que fueron a parar vaya uno a saber a qué bolsillos. La gente quiere ver que esos dineros van a parar a una buena educación pública, a un solidario sistema de salud, a una eficiente justicia y policía y se pone algo nerviosa cuando ve que los que tienen más, pagan menos y que nuestro dinero, cuando va a parar a destinos razonables, en ocasiones se administra de manera ineficiente.

Nadie puede dudar que Tabaré Vázquez es un político muy hábil. Lo imagino la mañana del domingo, leyendo la noticia de ese porcentaje de un 57 % y preguntándose si no se le habrá ido la mano. Luego lo imagino leyendo la noticia de que ese incordio llamado autoconvocados, decide apoyar el movimiento de la Petición para desistir del "contrato ROU-UPM" y lo veo dejando el diario y estirar la mano hacia la taza de café para tomar un sorbo y preguntarse si no tiró demasiado de la piola, si todo este asunto no generará repercusiones desconocidas y tal vez, si no modificará el mapa político del país.

En ese caso, nosotros, mate en mano, pensaríamos igual que Vázquez. La segunda planta de celulosa modificará en un sentido u otro el mapa político del país.

En un sentido, sus consecuencias serán las siguientes: más gente será expulsada del campo en tanto se extienda el monocultivo de eucaliptos y se concentre más aún la tierra. La desocupación aumentará ineluctablemente. La fuga de capitales se incrementará. Comprometeremos para siempre una buena porción de nuestro suelo, que quedará empobrecido. Envenenaremos más nuestras aguas. Quedaremos más endeudados. El precio de los alimentos que consumiremos aumentará. La inflación subirá. Generaremos menos confianza en el Estado. Nuestra legislación laboral dejará más atados a los trabajadores. Nos comprometeremos a no transformar en el futuro nuestra legislación, so pena de pagar multas inconcebibles. Lanzaremos decretos mordaza que impedirán hablar a nuestros investigadores. Nuestra educación será intervenida y puesta al servicio de los planes que establezca la trasnacional y en definitiva, debilitaremos aún más el tejido económico y cultural de nuestro país.

Un porcentaje considerable de la población cree que la trasnacional brindará puestos de trabajo. Esta creencia es resultado del excelente trabajo de marketing de la trasnacional y es resultado del incesante trabajo de marketing de sus gerentes nacionales: el gobierno y la oposición, que literalmente reproducen los informes emanados de la trasnacional. Este trabajo de marketing implica, amén de destinar una propina de la inmensa cantidad de tierras de que disponen para establecer con hipocresía "parques autóctonos", meterse hoy mismo en nuestras escuelas y llevar a nuestros alumnos a sus lindas plantas de celulosa ¿Podemos imaginar una violación de nuestra soberanía más aberrante? ¿Podemos imaginar la apuesta a futuro que lleva adelante este inmenso pulpo?

El mapa político que acabamos de esbozar mete miedo.

O nos encontraremos ante ese mapa, o nos encontraremos ante el mapa siguiente: un conjunto de ciudadanos que advierte que las diferencias entre los diversos partidos que se rotan en el poder, en realidad son supuestas diferencias cada vez que son unánimes en reventar la producción nacional y en favorecer a las empresas privadas con bancarizaciones forzosas y con exoneraciones inaceptables.

El nuevo mapa significaría la lenta reconstrucción del tejido cultural del país. Mil doscientas familias expulsadas del campo año tras año, significan la pérdida para siempre de una serie de conocimientos y técnicas de producción rural traspasados de generación en generación.

Como resultado de la experiencia de la guerra con los moros, los españoles, de la mano de Azara, diseñaron un arreglo de los campos que radicara gente en la frontera para asegurar la tierra conquistada. Ahora, desde todos los puntos de vista, es necesario que mantengamos gente radicada en nuestro territorio, como manera de asegurar nuestra economía, nuestra independencia y nuestro estilo de vida.

En ese nuevo mapa político, las personas empezarían a descubrir que no son sólo consumidores y ese será el primer paso para descubrir que somos ciudadanos y que todos los males o bienes de una República Democrática, devienen de la aquiescencia o voluntad de trabajo de quienes la integran. La voluntad para pensar, para debatir con el otro, para confiar en la inteligencia colectiva.

Todas las encuestas indican una verdad evidente: se amplía el divorcio entre la gente y el sistema político. Eso puede ser muy malo o puede ser muy bueno. Depende de las ideas que estén en el aire. En el primer mapa político, ese divorcio llevará a algo tenebroso. En el segundo mapa político, dará inicio a la oportunidad de un cambio favorable para el país.

Este cambio favorable sólo será posible si sostenemos nuestra República. En caso contrario, será arrasada esta creación cultural que hemos construido con tanto esfuerzo y quedaremos desnudos y desarmados frente a lo que se viene.

La tarea de este grupo de ciudadanos que viene creciendo día a día, no es fácil y va a contrapelo de la lógica imperante. Impedir que se concrete ese mapa tenebroso exigirá mucho esfuerzo, mucha inteligencia y mucha fuerza de voluntad, pero al menos contamos con algo a favor: la Historia enseña que cada vez que surgió una idea saludable para los hombres, levantó infinitas resistencias y su autor (más que su autor, el que mejor expresó un pensamiento latente en la sociedad) fue atacado de mil maneras, pero lo indiscutiblemente cierto es que la idea soportó los ataques y se labró un camino.

Una idea acertada, aunque la inicie uno sólo, labra su propio camino por ser necesaria. La idea está en el aire. De nosotros depende que nuestra cultura sea tierra arrasada, o que sobreviva nuestra rica tradición para posibilitar un tiempo nuevo. Como dijera el poeta:  "la respuesta, está soplando en el viento".

 

Fuente: http://www.uypress.net

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